miércoles, 26 de mayo de 2010

Secretito



Se fue. Lo último que vio antes de partir fueron sus ojos negros, nada más, entre una muchedumbre que le decía adiós. Ésos ojos le trasmitían muchísimo más. Un hasta nunca tal vez... Era la única persona que nada en el mundo le garantizaba que podrían verse de nuevo, tocarse de nuevo, pelearse; incluso ser sinceros el uno con el otro. Él pasó muchos días de su vida preguntándose qué hubiese pasado si daba un paso atrás, qué hubiese pasado si seguía hablando con ella, ¿qué hubiese pasado?
Ahora, se pregunta el sentido de vivir imaginándose una vida paralela, con otras opciones, vivencias, trabajos, edades, amistades. No vale la pena, no sirve de nada porque ya pasó. No es parte de lo que nos queda, que es mirar para adelante, buscar experiencias nuevas e intentar ser feliz en ese camino.
Lo bueno de todo esto, que yo sé que él es feliz, pero nunca va a dejar de preguntarse. Ese va a ser y será su secreto; tan simple como una palabra: preguntarse.

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